Estudio Bíblico de Little Rock Llega a Bogotá

Christina Delaney
Bogota, Colombia
Conocí por primera vez el Estudio Bíblico de Little Rock en un taller en la Arquidiócesis de Baltimore en 1994. Nuestra parroquia, Our Lady of the Fields Church en Millersville, Maryland, empezó el Estudio Bíblico de Little Rock en su programa de formación para adultos un poco después. Tuve la buena suerte de crecer espiritual e intelectualmente por mi participación en varios estudios de EBLR. Cuando ya no pude asistir al grupo bíblico de mujeres, me hizo falta no sólo el aprender sino también la convivencia.

 En agosto de 2006, me fui con mi familia a Bogotá, Colombia. Cuando primero supe de nuestro cambio, pensé el unirme a un grupo de fe de mujeres. Al llegar a Bogotá, empecé a buscar tal grupo. Había un grupo que incluía miembros de diferentes religiones que se reunía cada jueves en la mañana en la casa de una mujer. Era una mezcla de nacionalidades y denominaciones, pero el estudio se hacía en inglés. Había una regla de no mencionar la afiliación en la fe personal, pero pronto encontré las cinco católicas en el grupo. Después de cuatro meses de estudio, decidí formar un grupo católico, porque faltaba mucho en nuestro diálogo especialmente en el aspecto sacramental de nuestra fe. Oré mucho pidiendo la gracia de poder formar un grupo.

Propuse la idea a unas mujeres católicas que hablaban inglés y se entusiasmaron mucho. Me reuní con unas de ellas para dialogar sobre qué estudiaríamos primero. Después de más oración, decidí usar el Estudio Bíblico de Little Rock: Los Hechos de los Apóstoles, puesto que era la historia del principio de nuestra iglesia, y nosotros estábamos formando una nueva comunidad. Tuvimos nuestra primera reunión el 9 de enero de 2007. El grupo creció de seis a trece miembros, simplemente de voz en voz. E incluye a cuatro americanas, dos de Sud África, una ecuatoriana, una canadiense, y cinco colombianas.

Cada semana, alguna de ellas me dice con cuanta alegría esperan las mañanas del martes para estar en el “Grupo de Mujeres Católicas de Bogotá,” que es el nombre que nos pusimos. Muchas veces hacen comentarios sobre cómo es el momento máximo de su semana, y cómo nuestros diálogos en el grupo les ayudan a llevar una vida más pacífica en sus hogares. Las mujeres colombianas me dicen que no existe nada como esto en Colombia, y cómo esto ha llenado un vacío en su vida.

Nos reunimos para tomar café y platicar por unos quince minutos, luego empezamos nuestras reuniones con un canto suave y una oración. La dinámica del grupo ha cambiado en unos cuantos meses. Al principio, no nos conocíamos muy bien, y nadie quería empezar una oración conversacional. Yo trataba de guiar la oración para compartir, pero, por varias semanas, ¡la única voz que se escuchaba era la mía! Por eso, decidimos escribir en pedacitos de papel algunas intenciones, ponerlas en una canasta, y pasarlas de mano en mano. Cada miembro tomaba una intención para rezar por ella (en voz alta) durante el momento de la oración. Poníamos el papelito en nuestra bolsa, y orábamos por la intención de esa persona durante toda la semana. Ya hemos dejado fuera los papelitos y la canasta, porque el grupo de siente a gusto orando espontáneamente por las intenciones, porque nos sentimos más cerca de Cristo.

La estructura del Estudio Bíblico de Little Rock es exactamente lo que nuestro grupo necesita. Se presenta claramente, y las preguntas en la guía de estudio proveen una buena reflexión sobre el material cubierto. También nos llevan a buenos diálogos entre mis hermanas en Cristo.

Terminamos el estudio de los Hechos de los Apóstoles con una visita de un sacerdote colombiano, el Padre Álvaro Javier, que visitaba mi hogar. Lo invitamos a compartir sus pensamientos sobre los Hechos. Nos dio sus ideas en español, y entre nosotras que hablamos español ayudamos a traducirlas al inglés.

Actualmente estamos estudiando el Evangelio de San Mateo, y planeamos continuar con mas estudios en los años que estan por venir.  ¡Estamos agradecidas de que el Estudio Bíblico de Little Rock, haiga llegado a Bogota!

Aprender a ver con los “Ojos del Alma”

Una reflexión sobre Eclesiástico 1,1-29


Macrina Wiederkehr, O.S.B.
Toda sabiduría viene del Señor
Y está con él por siempre. Eclo 1,1

Aunque el maestro, Sirácides, proclama que la sabiduría viene de Dios y permanece con Dios, también se nos enseña que la sabiduría ha sido derramada sobre todas las cosas creadas (v. 8). Esta es una afirmación fuerte sobre nuestra conexión con lo divino. Si la sabiduría permanece con Dios, pero ha sido derramada sobre nosotros desde el principio de la creación, entonces compartimos en la sabiduría de Dios. El conocimiento se puede adquirir por medio del estudio, la sabiduría viene del seno de Dios.

¿A quién fue revelada la raíz de la sabiduría? v. 5

¿Has considerado alguna vez las raíces de la sabiduría? Aquellos que están viviendo lo que llamamos años de sabiduría suavemente se hacen presentes en mi mente. Parece que bellamente se extienden las raíces de la sabiduría conforme avanzamos en edad. Para muchos de nosotros, al envejecernos, es natural ver a Dios como la fuente de toda sabiduría—el que nos ha prodigado su sabiduría.

Cada uno de nosotros podemos llegar a ser un hogar de sabiduría. Esas raíces antiguas no se han secado. Siempre buscan espacios abiertos y acogedores.

Algunas veces cuando, sólo después de un incidente específico podemos hacer una pausa y entender cómo esta gracia especial estaba activa en nuestra vida.

El temor del Señor es gloria y honor,
gozo y corona de alegría. v.11

Aquí vemos el temor del Señor como sabiduría. Principio de la sabiduría es temer al Señor (v. 14). La clase de temor de que se habla aquí es una reverencia santa, una maravilla que nos hace temblar. No tiene nada que ver con tener miedo de Dios. Vivimos sorprendidos de la presencia de Dios. Este temor reverencial hace imposible que pasemos nuestra vida fijándonos en cosas triviales

Profundamente dentro de cada uno de nosotros está hay un pozo de sabiduría. Debemos ir allí en silencio y beber intensamente. Es nuestra sabiduría, pero Dios la da. Cuando somos jóvenes buscamos esa sabiduría por todos lados excepto en nuestro interior. Algunas veces nos rehusamos a confiar en nuestro propio conocimiento antiguo…ese conocimiento que es, en realidad, sabiduría. No se aprende en libros; nos viene de manantiales desconocidos. Sospechamos que la fuente de este conocimiento es Ése a quien llamamos Dios. Al practicar la confianza en esta presencia misteriosa, aprendemos a permanecer allí. Y al permanecer allí, descubrimos nuestros ojos del alma.

No sólo los que han crecido en edad, sabiduría y gracia poseen esta sabiduría. Algunas veces aun los jóvenes nos sorprenden con palabras que son, realmente, sabias. Todavía tengo un recuerdo hermoso de mis días en la escuela. Estaba yo enseñando algo de literatura a un grupo de niños en el octavo año de primaria. Uno de los estudiantes hizo esta pregunta: ¿Por qué hace la gente cosas malas?

Me pareció una pregunta importante y por eso les pedí a los estudiantes que descansaran la cabeza en su escritorio y pensaran en ella. Después de ese ejercicio pregunté si alguien tenía una respuesta a esa pregunta. Una de las niñas en la clase dijo: “Yo creo que es porque no han encontrado sus ‘ojos del alma’.” Hace mucho tiempo de esto. Ya no recuerdo ninguna otra conversación con esos estudiantes pero no he olvidado esos ojos del alma. Sospecho que esa respuesta salió de una sabiduría que había echado raíces en su joven corazón.

Exalta la Gloria de los que la poseen. v. 19

Al disponerte a recibir la sabiduría, también tú encontrarás tus ojos del alma. No adquieres esos ojos de sabiduría en abundancia de palabras. Permanece vigilante en la vida. Espera. Observa. Escucha.

Tu siguiente palabra para enamorarte de ella: Lucas 10, 25-37

Actuar para que Venga el Reino de Dios

Barbara Fleischer

Diakonia Comunitaria

Desde tiempos antiguos, se han tenido cuatro características de la vida cristiana como la prueba principal de nuestra vida comunitaria juntos. Operan juntas en concierto, entretejiendo y apoyando mutuamente cada una de las fases de la santidad. Koinonia expresa nuestra comunión con Cristo, nuestra unión en el Espíritu Santo. Nos reunimos como el pueblo de Dios, un cuerpo enraizado en el amor redentor de Dios. Esta unión forma la base sólida de nuestro culto todos juntos, la leitougia, la segunda característica de las comunidades cristianas. Así unidos, también abrimos las Sagradas Escrituras, escuchamos la Palabra de Dios que nos habla y proclama la buena nueva. Esta característica, centrada en la proclamación de la Palabra de Dios, con frecuencia se llama: kerygma. Finalmente, trabajamos unidos para que el reino de Dios venga a nuestras relaciones respondiendo con compasión a las necesidades de nuestro mundo fracturado. Servimos juntos en diakonia, la cuarta característica.

Como ha señalado el teólogo Bernard Lonergan, al escuchar la Palabra de Dios crecemos en sabiduría, pero si no ponemos la palabra de Dios en obra, no tenemos virtud. El saber a lo que Dios nos llama a hacer en comunidad nos impele a actuar. También la sabiduría viene de nuestra obra diakonal juntos al reflexionar cómo hemos encontrado a Dios en medio de los pobres y en nuestras respuestas comunitarias.

Con tantos peligros que amenazan nuestros barrios, naciones, y el mismo planeta en el que vivimos, muchos de nosotros podríamos preguntar: “¿Qué puede realmente hacer un grupo tan pequeño como el nuestro?” Quizás los discípulos de Jesús podrían haber hecho la misma pregunta. Sin embargo, dos mil años después estamos cosechando los frutos de su trabajo comunitario.

Fijémonos en un ejemplo asombroso de cómo un pequeño grupo de amigos ha hecho una gran diferencia en nuestros días. En 2004, el Premio Nobel por la Paz fue otorgado a Wangari Maathai, originario de Kenya. Wangari se especializó en biología y por fin sacó su título de doctor en la Universidad de Narobi. Entre sus muchas preocupaciones sociales y del ambiente estaba la deforestación y la resultante erosión de la tierra que está sucediendo en muchas áreas de África. En 1976 ella misma mpezó a plantar árboles con un pequeño grupo de mujeres que compartían su preocupación. Para 1977, sus esfuerzos .resultaron en el Movimiento “Green Belt,” que extendió su obra de plantar árboles, por medio de la acción de grupos pequeños de aldeanos desde Kenya hasta todo el África del este. A la fecha, el Movimiento “Green Belt,” basado en Kenya ha ayudado a mujeres en todo el África del este a plantar árboles en sus escuelas y alrededor de sus iglesias, en sus ranchos, y en los centros de las aldeas. Más de 20 millones de árboles se habían plantado cuando se otorgó el Premio Nobel para la Paz en 2004. Su éxito nos muestra que un grupo pequeño, trabajando en concierto unos con otros, puede lograr “infinitamente más de lo que podemos pedir o imaginar” (Ef. 3,20).

Los grupos de estudio bíblico se centran en koinonia y kerygma. También oran juntos y así incorporan la leitougia. ¿Cómo vive tu grupo la diakonia? ¿Qué sueños podrían realizar juntos en el poder del Espíritu de Cristo entre nosotros?

Mensaje de la Directora

Cackie Upchurch 

Para estas fechas, los lectores en los Estados Unidos están ya saciados de noticias políticas, reportes de escándalos, pláticas que infunden esperanza y pláticas que desaniman. Es hora de ejercer nuestro derecho para tomar una decisión votando. Personas de oración saben ejercer este derecho con seriedad. Es una oportunidad para examinar nuestros valores y la fuente de esos valores. Es una oportunidad para reconocer la complejidad de nuestro mundo y nuestra responsabilidad en él. Irónicamente, también es un momento para reconocer que al vivir y trabajar y gozar de las libertades de nuestra cultura, también pertenecemos a un reino que no tiene nada que ver con lo que un partido político pueda generar o garantizar. Al fin de cuentas, somos ciudadanos del reino de Dios, de un reino que ya está presente en nuestro medio, pero lucha por llegar a su plenitud. Favor de votar – pero no te detengas allí. Encuentra nuevos modos de involucrarte en este mundo, de responder a las necesidades reales, para que el reino de Dios sea cada vez más y más visible.

Postes indicadores

Nuestro librito de reflexiones sobre los evangelios, Un Año de Domingos 2008, ya está listo. Es un instrumento sencillo que contiene una reflexión para cada domingo del año y para Navidad, Miércoles de Ceniza, Jueves Santo, Viernes Santo, y Sábado Santo. Es suficientemente barato para que puedan comprarlo toda clase de personas: catequistas, proclamadores de la Palabra, miembros de familia, grupos de RICA, etc. Úsalo para tu oración personal o al principio de una reunión parroquial en el momento de oración en el grupo.

El próximo diciembre tendremos disponible un estudio nuevo en español: Introducción a la Biblia. Las siete sesiones incluyen una semana para una vista general, y luego seis lecciones. Los participantes aprenderán sobre la auto-revelación de Dios, cómo la Biblia guía la vida cristiana, cómo escoger una Biblia y familiarizarse con ella, qué entendemos por inspiración; como también, cómo los autores humanos contribuyeron a ella, cómo interpretar la Biblia de una manera fiel y cómo evitar el fundamentalismo.

La Ruta panorámica

La oficina del Estudio Bíblico de Little Rock está planeando un número de Talleres de Información. Para recibir más información sobre cómo planear y organizar estos talleres en su diócesis, por favor póngase en contacto con: Susan McCarthy, R.D.C.

Exhibiciones:

Estaremos mostrando nuestros materiales en las siguientes conferencias:

January 25-27, 2008
East Coast Conference for Religious Education
Washington, DC

February 29-March 2, 2008
Los Angeles Religious Education Conference
Anaheim, CA

Pasos sencillos

Sugerencias prácticas
para los coordinadores

Dedica unos momentos con tu Equipo Coordinador y los Animadores para evaluar los recursos en tu parroquia. ¿Qué DVD o video con conferencias finales tienen ustedes que podrían compartir con otras parroquias en su área? ¿Qué DVDs les gustaría comprar para el futuro?

¿Disponen de comentarios de la Biblia, diccionarios, atlas, y concordancias (véase p. 80 del Manual de los Coordinadores) para los conferencistas y participantes de EBLR?

 Decimos en nuestro Taller para EBLR: “Información (lo que aprendemos al estudiar) más Formación (lo que sucede al intercambiar ideas unos con otros) resulta en Transformación.” Esta transformación nos llevará a un amor más grande por Dios y por los demás (especialmente por aquellos a quienes no habíamos conocido). Quizás, te gustaría invitar a tus Animadores y/o participantes a dedicar unos momentos para evaluar el nivel de transformación en el grupo.

Sugerencias prácticas
para los animadores

Creemos que los que sirven como animadores están cumpliendo el ministerio de la Palabra. Dediquen unos momentos para repasar:

- las maneras como han contribuido a entender mejor las Sagradas Escrituras.

- cómo están construyendo un sentido de comunidad en su grupo pequeño

- el impacto en la comunidad más grande (Véase el Manual de los Coordinadores, p. 20)

Programen las reuniones semanales para que incluyan tiempo para la Oración Conversacional (10 minutos); Compartir en el grupo (60 minutos); Conferencia final (20 minutos). Guíen suavemente a su grupo a través de estos pasos para que puedan empezar y terminar a tiempo.

Coordinadores y animadores

¿Qué han hecho Uds. para estimular el crecimiento y desarrollo de los grupos de EBLR en su parroquia? Comparta sus ideas con otras personas. Mándelas a smccarthy@dolr.org para publicarlas.

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