Estudio Bíblico de Little Rock Un Boletín Gratis, en la Red, del Estudio Bíblico de Little Rock
  La Primavera 2008

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En este Número

Perfil

Enamorándonos de la Palabra

Personajes de la Biblia
no-tan-significantes

De La Directora

La Ruta panorámica

Pasos Sencillos

La Ruta panorámica

La oficina del Estudio Bíblico de Little Rock está planeando un número de Talleres de Información. Para recibir más información sobre cómo planear y organizar estos talleres en su diócesis, por favor póngase en contacto con: Susan McCarthy, R.D.C.

Talleres:
October 11, 2008
Taller de Información
Orange, CA

Exhibiciones:
Estaremos mostrando nuestros materiales en las siguientes conferencias:

February 29 – March 2, 2008
Los Angeles Religious Education Conference 
Anaheim, CA

April 6-10, 2008
National Conference for Catechetical Leaders
Houston, TX

April 20-23, 2008
National Ministry Summit
Orlando, FL

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Pasos Sencillos

Sugerencias prácticas para
ayudar a los animadores

Al terminar el estudio, invite a los participantes a que hagan una evaluación de esta experiencia. Considere también enviar estas formas de evaluación a aquellos que no completaron el estudio. Responda a las sugerencias con gratitud. Esto resultará valioso al planear estudios futuros. Para ideas vea el Manual para Coordinadores (MC) páginas 77-79.

Organice una celebración de clausura para su grupo o grupos pequeños. Esta puede consistir en una celebración Eucarística, un servicio de oración bíblico, una convivencia (potluck), etc. Vea el MC página 19 para más sugerencias.

Sugerencias prácticas
para coordinadores

Como preparación para sus diálogos semanales con los grupos pequeños revise las preguntas. Esté atento a qué preguntas provocan diálogo y cuales producen una respuesta breve y concreta. Procure conseguir una buena “mezcla” de preguntas en su diálogo de una hora de duración.

¿Sabe escuchar a otros? ¿Es capaz de provocar la expresión de las ideas y talentos de otros? Estas y otras cualidades del Animador están enumeradas en el MC página 21. ¿Cuáles son sus mejores cualidades? ¿En qué categoría querría crecer con más fuerza?

Coordinadores y animadores

¿Qué han hecho Uds. para estimular el crecimiento y desarrollo de los grupos de EBLR en su parroquia? Comparta sus ideas con otras personas. Mándelas a smccarthy@dolr.org para publicarlas.

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Estudio Bíblico
de Little Rock

Un ministerio de la Diócesis de Little Rock en asociación con Liturgical Press

Dirija preguntas o ideas editoriales a:
Susan McCarthy, RDC
LRSS Office
P.O. Box 7565
Little Rock, AR 72217

www.littlerockscripture.org

Editora: Susan McCarthy, RDC

Colaboradores: Susan McCarthy, RDC, Denny Reynaud, Diácono Ed Sheffer, Christine Shimrock, Cackie Upchurch; Macrina Wiederkehr, OSB

Traductoras: Carmen Aguinaco, Maria Teresa de Bourbon, RDC; Rosa María Icaza, CCVI

El material de este boletín solamente podrá ser reproducido con el permiso del Estudio Bíblico de Little Rock.

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Estudio Bíblico de Little Rock en Pastoral de Prisiones

A lo largo de los años, muchas personas que quieren utilizar nuestros materiales con hombres y mujeres en prisión se han contactado periódicamente a la oficina del Estudio Bíblico de Little Rock. Este número de nuestro boletín comparte las historias de tres de estos capellanes.





LLEVAR LA PALABRA DE DIOS A LOS PRESOS EN ARKANSAS

Denny Reynaud
Conway, Arkansas
(según se lo relató a Susan McCarthy, RDC)

Desafiado por su propia lectura de la Escritura, Denny Reynaud, de Conway, Arkansas, experimentó una conversión. Pasó de ser un agente federal que llevaba a la gente a la cárcel, a ser un capellán católico que desea ayudar a los presos a mejorar sus propias vidas.

El cambio de Denny comenzó con su trabajo como animador de pequeños grupos de Renacer. Después de eso se implicó en grupos de estudio de Little Rock en su parroquia y luego hizo un cursillo. Fue un compañero cursillista el que sugirió que Denny sería un fantástico agente pastoral de prisiones.

Denny hizo todo lo que pudo por salirse de este ministerio, pero pronto se encontró bien recibido y acogido por los jóvenes que conoció en sus visitas de los sábados por la mañana.

Un joven, probablemente verbalizando los pensamientos no expresados del grupo, le dijo claramente. “Señor Denny, yo no quiero ser católico”. A lo que Denny contestó rapido y suavemente. “No te preocupes hijo. No estoy aquí para eso. Lo que quiero hacer es ayudarte a desarrollar tu relación con Dios”.

Fue en la prisión de Wrightsville donde Denny pudo introducir el estudio de Escritura que había aprendido en su parroquia de Conway. Aunque la población de la prisión cambiaba a menudo, pudo dirigir un grupo de siete u ocho hombres en el Estudio Bíblico Little Rock de las Narrativas de la Pasión y Resurrección y más tarde en el estudio del Éxodo.

Todas las semanas, los hombres se reunían para una breve oración espontánea. Entonces Denny, sirviendo como animador, los guiaba en la discusión de las nueve preguntas (la mitad de una sesión típica) que había preparado para esa semana. Los hombres traían su propia experiencia de educación a su lectura y preparación. Charlie, un profesor de Postgrado, podia hacer conexiones entre el estudio presente y otros pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento que conocía. Otro hombre mayor, incapaz de hacer mucho de escritura o lectura, se apoyaba más en su fe personal y en escuchar lo que se compartía en el grupo.

Como resultado de estos estudios, un preso pidió el Bautismo. Otro, después de su salida de la prisión, se unió a un grupo de RICA en su parroquia y pasó a recibir el sacramento de la Confirmación.

ESTUDIO BÍBLICO DE LITTLE ROCK EN LA CORRECCIONAL DE LEBANON

Christine Shimrock
Mason, Ohio

Un vistazo al tapiz de tatuajes y las palabras que acompañan a su dueño parece incongruente.

“Cuando leí esta pregunta estaba pensando en mi propia infancia y cómo el olor del altar llegaba a mi banca y me hacía sentirme seguro, como en casa”.

Signos afirmativos del grupo. Unos cuantos pies arrastrándose. Alguien carraspea.

“Quiero decir, sé que no es exactamente lo que trataba de decir Pablo cuando decía eso a aquella gente,” continúa, “pero esto es lo que me dice”.

Más cabezas asintiendo. El grupo reflexiona, cómodo en el silencio.

Es un miércoles por la noche típico en la Correccional de Lebanon, una cárcel de alta seguridad para hombres al norte de Cincinnati. Casi 30 hombres se han congregado en la capilla de la cárcel para instrucción católica y convivencia. Más de la mitad han decidido participar en el Estudio Bíblico de Little Rock de Cartas desde la Prisión. En los márgenes de sus guías de estudios hay muchas notas y citas de la Escritura como referencia. En el círculo de estudio hay jóvenes y viejos, representantes de toda la gama del mundo del crimen. Equilibran sus biblias y comentarios en la rodilla mientras mantienen sus guías de estudio frente a ellos. Algunos están deseosos de compartir su trabajo de la semana. Otros, igualmente deseosos, miran al grupo. Los católicos de nacimiento relacionan la lección a lo que recuerdan de sus días como monaguillos y alumnos de escuela católica; los nuevos creyentes relacionan la lección a sus nuevas vidas en Cristo. Todos los participantes saben que Cristo nos sale al encuentro exactamente donde estemos en nuestro camino de fe y todos se esfuerzan por ofrecer la misma cortesía a los demás participantes.

“Cuando lo leía, pensaba que estaba hablándoles a los guardias”, dice otro miembro del grupo. “Me hizo pensar en todas las veces en que alguien trataba de indicarme el buen camino, pero yo no quería escuchar nada de eso”.

Un remolino de asentimientos.

“Todavía andas tratando de no escucharlo,” dice otro. “Ya veo como te portas en las celdas”.

Hay una carcajada colectiva.

Los católicos de LeCi han completado cuatro estudios de Little Rock desde 2006. Cada vez que se ofrece un nuevo estudio, los hombres tienen la opción de unirse. Las condiciones son pocas en número, pero de gran significado: si empiezas el estudio, lo tienes que terminar. Y si llegas sin hacer tu trabajo, no puedes hablar en esa semana. No se permite la improvisación.

“Pablo sabe lo que es estar aquí dentro”, dice uno de los miembros moviendo la mano. “Si todavía quiere hablar de Jesús después de todo lo que pasó, sé que yo también lo puedo hacer incluso cuando estoy deprimido”.

El grupo está silencioso. Y luego, todos asienten.

EL ESTUDIO BÍBLICO CON PRESOS DE PENA CAPITAL

Diácono Ed Sheffer
Tucson, Arizona

Uno de los ministerios en el que sirvo como diácono es con hombres condenados a muerte. En esta pastoral de prisiones he aprendido que es casi imposible proporcionar una oportunidad de transformación sin acceso a la presencia y el amor de Dios. Para cambiar más plenamente la vida de cada persona se necesita la oportunidad de comprender el mensaje evangélico de Jesús—comprender la “Palabra de Dios”. La existencia humana, incluso la existencia en una celda de alta seguridad, mejora cuando se abre a un estudio sólido de la Escritura. La Escritura nos dice: “No deban nada a nadie, excepto el amor; porque quien ama a su prójimo a cumplido la ley” (Rom 13:8). Y, si alguien puede amar lo suficiente como para querer no ser un obstáculo y dejar hablar a la Escritura, Dios se revela. Dios es lo que llena a la persona—la necesidad de Dios es nuestra esencia. ¡Cuando el amor de Dios se entiende mejor y se abraza, ocurren milagros!

El Estudio Bíblico de Little Rock ha posibilitado a seis condenados a muerte el empezar a caminar y acercarse al amor de Dios. Estos hombres han comenzado a explorar la Biblia de modos que no habían sido posibles anteriormente. En una reciente reunión con un preso, revisamos el comentario de EBLR y la guía de estudio de Introducción a la Biblia. A consecuencia de nuestro estudio, el preso sintió que se había sentido inspirado a mirar a la Escritura como nunca lo había hecho antes.

La persona que puede reconocer sus limitaciones y puede llorar su pecado es la que se convierte en un verdadero discípulo—alguien que comprende y acepta que depende totalmente de Dios. Una persona que nunca puede ver que ha sido llamado a la relación con Dios permanece incapaz de encontrar su camino. Como resultado de sus propios esfuerzos ahora hay seis hombres que buscan una verdadera y más profunda relación con Dios y están encontrando la paz.

Cuando se proclama el evangelio en la liturgia, me inclino ante la Palabra de Dios—con reverencia y admiración. Me persigno en la frente, la boca y el corazón, revistiéndome de Cristo. Beso el pasaje de la Escritura que acabo de leer, mostrando mi profundo deseo de amar y servir a Dios y, silenciosamente en nombre de la Iglesia universal, cumplo mi obligación de orar por nuestra salvación. “Que las palabras del Evangelio borren nuestros pecados”. Sigo maravillándome ante el poder transformador de la Palabra de Dios. Y me siento agradecido con mis amigos del Estudio Bíblico de Little Rock por hacer la experiencia de la Palabra de Dios más significativa para todos los que buscamos la relación con Dios--¡Esto me llena de alegría!

Si usted está comprometido con la pastoral de prisiones y desea recibir más información sobre cómo usar nuestros materiales con los encarcelados, o desea donar fondos para ayudar en este ministerio, por favor póngase en contacto con nuestra oficina: 501-664-6102 o lrss.dolr.org.

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Llamados a ser más de lo que
somos en este momento.

Una Reflexión sobre San Lucas 10,25-37

Macrina Wiederkehr, OSB

Esta parábola de compasión y hospitalidad comienza con un abogado preguntándole a Jesús que se puede hacer para ganar la vida eterna. El abogado, por supuesto, nos representa a cada uno de nosotros. ¿No es cierto que vibra en nuestro corazón, unido a todas nuestras preguntas, un anhelo genuino por una vida que no tiene fin, una vida que no se oscurece por las dificultades diarias – una vida que llamamos eterna?

Para algunas personas esta vida eterna es algo que heredamos solamente después de llegar al cielo. Para otras personas, nuestra vida presente tiene ya destellos de la vida divina que empieza aquí en la tierra y se prolonga en la eternidad. No importa qué idea tengamos, seguramente es verdad que la mayoría de nosotros siente que algo de lo divino nos llama siempre a ser más de lo que somos en ese momento. El desafío para nosotros es detenernos y escuchar el llamado.

Jesús resalta esta invitación especial, que también es el mandamiento principal de amar a Dios, al prójimo y a sí mismo/a, como la senda para alcanzar la vida eterna. Este camino de amor no es tan imposible de lograr como algunas veces se cree. En el libro del Deuteronomio 30,14 se nos explica que la Palabra que buscamos está ya enterrada profundamente en nuestro ser.

Hemos escuchado la historia del Buen Samaritano tantas veces que es fácil perder su universalidad. Ciertamente es una historia para todos los siglos. Hay reglas tácitas en nuestro corazón que nos dicen quien es digno de nuestro servicio. Hay reglas tácitas que nos dicen cuáles son nuestras obligaciones. La historia del Buen Samaritano saca de raíz estas reglas tácitas y nos ofrece un evangelio en el cual Jesús se vincula con los marginados. El prójimo en la historia como también el mandamiento de amor son ambos metáforas encarnadas del mismo ser de Dios.

La fe es una relación con Dios, consigo y con los demás

La fe es infinitamente más que simplemente el contestar correctamente a las preguntas. Es una relación con Dios, consigo y con los demás. En realidad, es una relación con todo el universo. Generalmente, la fe muestra su rostro a través de acciones amorosas. Con mucha frecuencia en los evangelios, Jesús nos instruye por medio de una historia. La que se nos cuenta aquí se trata de una persona necesitada de una tierna amabilidad. Con sorpresa, no son las personas religiosas las que se detienen para ayudar al necesitado. El que le da una mano con servicio amoroso es un extranjero, ¡un marginado! Uno de aquellos de esa nacionalidad que riñe con la del hombre herido.

El Buen Samaritano, por supuesto, somos tú y yo. Somos nosotros. En algún lugar, debajo de nuestros prejuicios, temores, cautelas y sospechas, muy profundamente debajo de nuestra renuencia a amar hay otro rostro que espera ser resucitado. Cada uno de nosotros posee un rostro de compasión y hospitalidad que puede surgir de los disparates de nuestra vida y hacer la única cosa necesaria, un acto de virtud. Si pudiéramos encontrar la sabiduría de hacer una pausa y mirar más profundamente en este corazón temeroso de cada uno de nosotros, descubriríamos que ya poseemos la vida eterna que anhelamos.

Debajo de todos nuestros miedos vive el mismo Cristo quien está también en la persona a quien servimos. Se requiere práctica para ver a Cristo en unos y otros. Todos tenemos dentro de nosotros mismos las cualidades necesarias para ser compasivos. Esta verdad se ve viva en la película “Crash”, difícil de ver pero en la cual la mayoría de las personas que pasan cerca del afligido eventualmente, de alguna manera, despierta y ve a una persona que necesita atención en lugar de ser un objeto que se debe temer y odiar. ¿Quién es tu prójimo? Mira un poco más profundamente.

Estamos llamados a ser aceite y vino para las heridas de los demás

Verdaderamente el Samaritano en este evangelio es la Palabra sanadora de Dios. Y nosotros, ni más ni menos, estamos llamados a ser esa palabra amorosa hecha visible en la vida de aquellos que están más necesitados. Hoy más que nunca, quizás, debemos abrir los ojos y estar listos para el desafío de ser aceite y vino para las heridas de los demás. Una vez más, nuestra nación se está convirtiendo en una nación de inmigrantes. Nuestros prójimos están creciendo en número y con frecuencia nos vemos llamados a ser prójimos de personas que no estaban en nuestra lista original.

En verdad, la hospitalidad es la virtud de nuestros tiempos que gimen por formar parte de nuestra vida. Dediquemos un poco de tiempo esta semana para preguntarnos si alguno, cerca o lejos, necesita el aceite de nuestra amabilidad, el vino de nuestra compasión. Con nuestros oídos, ojos, corazón y mente abiertos de nuevo, podremos escuchar la respuesta de Jesús al abogado que buscaba la vida eterna.

Ve y haz lo mismo.

La siguiente palabra de la que te enamorarás es el Salmo 40.

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Personajes de la Biblia no-tan-significantes

Rabino Gamiel – Un maestro con mucha influencia

Cackie Upchurch

Hechos 5, 34-39. Recientemente un homilista me ayudó a considerar mi poder para influenciar a otros haciendome unas preguntas como estas “¿Sabes quién le enseño primero las matemáticas a Einstein?” “¿Cuál fue el nombre del maestro de piano de Beethoven?” “¿Quién instruyó primero a Madame Curie sobre las ciencias básicas?” Me gustaría añadir a esa lista, “¿Quién fue responsable de formar la mente y las actitudes de San Pablo, Apóstol de los gentiles?”

San Pablo mismo reconoce a Gamaliel como la persona que lo educó estrictamente en la ley de sus antepasados (Hechos22,3). Pero todos sabemos que los mejores maestros comparten más que simplemente la materia que se estudia. ¿Qué clase de persona era Gamaliel? Cuando arrestaron a los discípulos de Jesús y los llevaron ante la corte de Israel, los jueces estaban listos para matarlos.

Gamaliel aparece como la voz de la sabiduría y de la razón. Les recordó otros movimientos que habían fallado por sí mismos, y luego les aconsejó que dejaron libres a esos hombres. “…si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero sí verdaderamente viene de Dios ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios.” (Hechos 5,38-39).

El maestro que tuvo la mayor influencia antes de la conversión de San Pablo fue un hombre que rehusaba dejarse arrastrar por la mentalidad de las muchedumbres o de la furia del momento. Al contrario, Gamaliel estaba listo para buscar primero la dirección que viene de Dios. La virtud del maestro le sirvió mucho al discípulo, cuando San Pablo empezó a hablar sobre el Evangelio con los gentiles de Antioquia (Hechos 11,19-26), una acción que cambio la faz de la Iglesia por siempre.

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Mensaje de la Directora

Cackie Upchurch 

La Cuaresma es un tiempo perfecto para pensar sobre la realidad del ya, pero todavía no de la vida cristiana.

 En el ya nos asomamos al reino de Dios, en el que los pequeños son levantados y los mansos heredan la tierra. Al acercarnos a la pasión y crucifixión, vemos que ni siquiera Jesús pudo evitar su sufrimiento. Pero quizá el escape no sea el camino que debemos tomar como seguidores de Jesús crucificado. Cuando vivimos en el ahora, abrazamos la cruz así como la promesa de un reino que acoge a los marginados.

En el todavía no, nos damos cuenta de que el sufrimiento, cuando se clava en la cruz con Jesús, puede tener un significado más allá del propio dolor. Tenemos razones para esperar que se correrá la piedra de nuestras cargas y miserias y se nos dará vida nueva. En esta vida tenemos ya momentos de resurrección—momentos en que se nos ofrece el perdón, en que triunfamos sobre la adicción, en que invertimos nuestro tiempo y energía y eso da fruto.

Vivamos en el ahora. Esperemos el todavía no. Cristo crucificado y resucitado vive ya entre nosotros pero aún nos espera para vivir con él más plenamente.

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